Ruta del Caldero Serrano: un paseo suave entre roca, sol y silencio
Ruta del Caldero Serrano: un paseo suave entre roca, sol y silencio
Hay rutas que no necesitan grandes montañas para dejarte con esa sonrisa tranquila al final del camino. La ruta corta de la Caldera del Gigante, en el término de Algorfa, es una de ellas. Un sendero sencillo, de poco más de 5 km ida y vuelta, que se adentra en el corazón seco y luminoso de la Vega Baja.

El camino comienza en la urbanización Montemar, justo a las afueras del pueblo. Al dejar atrás las casas, el paisaje se abre como una página en blanco: barrancos suaves, tierra clara, matorral mediterráneo frondoso, un riachuelo que acompaña todo el camino, y silencio. El sendero es llano, con alguna que otro salto, pero cómodo, perfecto para caminar sin prisas, ideal si quieres salir a respirar sin convertirlo en una hazaña deportiva.
A medida que avanzas, la senda se estrecha y aparece el barranco del Calderón. La roca, esculpida por el agua durante siglos, dibuja curvas que parecen hechas a mano. Te da la sensación de estar entre antiguas cuevas.


Aqui un ejemplo de las setas que te encuentras en el paso de estación.
Aquí y allá, pequeñas pozas secas —o llenas, si ha llovido— recuerdan que este lugar, aunque ahora parezca dormido, es pura fuerza natural.
El punto más icónico llega sin avisar: la Caldera del Gigante, una especie de olla natural en la piedra. No hace falta ser geólogo para maravillarse. Basta sentarse en el borde y escuchar. Aunque no haya agua, el eco suave entre las paredes crea una calma particular. Si tienes suerte y el cauce lleva algo de humedad, verás cómo el sol juega con los reflejos como si la tierra respirara.
La vuelta es la misma senda, lo que permite disfrutarla con otra mirada: con los músculos ya calientes, con los sentidos abiertos. El aire huele a pino y tierra seca; las chicharras —si es verano— marcan el ritmo.
Lo cierto es que nos presenta una ruta con paisajes míticos propios de un cuento o narrativa, divertida sin ser cansada, lo cierto es que es un lugar idílico en el corazón de la vega baja para pasar un buen rato de reconexión con la naturaleza.
Consejos prácticos
Distancia: 5,3 km aprox. (ida y vuelta)
Duración: 1 h 30 min a ritmo relajado
Dificultad: baja, apta para familias y caminantes sin experiencia
Acceso: desde la urbanización Montemar, en Algorfa
Mejor época: otoño y primavera —evita las horas centrales del verano
Lleva agua, calzado cómodo y protección solar. No hay sombra constante, y eso forma parte del encanto: es un paseo abierto, honesto, sin adornos.
Si buscas una ruta corta que te reconecte con lo natural sin exigencias físicas, este pequeño sendero entre barrancos es una joya discreta. Un recordatorio de que a veces basta un paso lento, una roca antigua y un cielo azul para sentirse parte del mundo.
